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¿Te enfadas cuando tienes hambre?

por WebSalud
¿Te enfadas cuando tienes hambre?

“Con la comida no se juega”. Esta es la clásica consigna de madre o abuela a los niños que no se comportan como toca en la mesa. Pero también se puede atribuir a esas personas que esperan y desesperan a que les llegue el turno en el típico establecimiento de comida rápida o ve cómo se sirve antes a otras mesas del restaurante que pidieron después su comanda. Si te enfadas cuando tienes hambre, esto te interesa.

No sólo los bebés berrean cuando tienen sueño o hambre, sino que es muy habitual que a los adultos nos ponga de mal humor esa sensación. Nuestro cuerpo es una máquina casi perfecta que nos da pistas de lo que nos ocurre, aunque no siempre somos conscientes de ello. En este sentido, son muchos los estudios que han investigado sobre la relación entre el hambre y el enfado. Para entenderlo, hay que fijarse en la caída aguda de los niveles de glucosa. [Lee más sobre la diabetes]

Lo que comes se digiere y se transforma en azúcares simples, aminoácidos y ácidos grasos libres. Estos nutrientes pasan al torrente sanguíneo, desde donde se distribuyen a tus órganos y tejidos y se usan para obtener energía. Conforme pasa tiempo tras la última ingesta, la cantidad de estos nutrientes que circulan en el torrente sanguíneo empieza a disminuir. En caso de poseer un metabolismo especialmente trabajador, este proceso se acelera.

Glucosa y hambre

En caso de que los niveles de glucosa en sangre cayeran lo suficiente, el cerebro lo percibiría como una situación preocupante. Recordemos que se trata de un órgano que depende de manera significativa de la glucosa para realizar correctamente su cometido. Esto puede traducirse en más dificultad para concentrarnos, tendencia a cometer errores, expresarse peor e incluso… mayor facilidad para enfadarnos.

Además, cuando los niveles de azúcar son bajos, se dispara el hipotálamo y se ven afectados también los niveles de distintas hormonas como la del crecimiento, la leptina y la grelina. Este desequilibrio provoca un cambio en los neurotransmisores y suprime los receptores de serotonina, una hormona que ayuda a regular el estado de ánimo y el apetito. Como ves, si te enfadas cuando tienes hambre es que simplemente eres humano, aunque a cada persona le afecta de una manera y a un nivel diferente. Este es uno de los síntomas que experimentan algunas personas acostumbradas a comer mucha cantidad de manera descontrolada cuando, por fin, comienzan una dieta dura.

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