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¿Navidad en verano?

por WebSalud
¿Navidad en verano?

El coronavirus ha venido para quedarse, es una realidad. También lo es que está cambiando nuestra forma de vida. Las mascarillas y los geles ya forman parte de la indumentaria habitual. Tanto que casi todos hemos tenido que volver a casa alguna vez por haber olvidado alguno de ellos. La presencia del patógeno ya ha cambiado las fechas de algunos grandes eventos deportivos como los Juegos Olímpicos, retrasados un año. La Vuelta a España que hoy acaba solía celebrarse en agosto. También afecta a las personas. Son muchas las bodas que se han aplazado o retardado. Ahora amenaza con cambiar por completo nuestras costumbres. ¿Navidad en verano? Es la última propuesta para tratar de evitar los contagios.

Las restricciones que muchos países están aplicando para detener el avance de la pandemia hacen que cada día aparezcan nuevos interrogantes sobre las próximas Navidades. Sin ir más lejos, cuando llegue diciembre España estará inmersa todavía en el nuevo estado de alarma que decretó el Gobierno hace menos de dos semanas. A lo que habrá que añadir, casi con total seguridad, el toque de queda que ahora mismo aplican todas las autonomías. Además, las reuniones familiares y sociales conforman uno de los grandes focos de brotes. Este cóctel, al que hay que añadir la falta de una vacuna, hace presagiar unas fiestas muy distintas.

Con este escenario nada alentador, los científicos británicos plantean una opción tan descabellada como posible, celebrar las navidades el próximo verano. Así lo han recogido en un documento recientemente enviado a un Gobierno que acaba de decretar el confinamiento de todos sus ciudadanos durante el próximo mes. La intención de los expertos es reducir los riesgos de contagios.

El impacto psicológico

La respuesta a la pregunta ¿Navidad en verano? Es muy simple. El objetivo es reducir el impacto psicológico en las personas. Hace no demasiado se supo que el coronavirus genera ‘hambre de piel’, que es la necesidad de las personas de abrazar o de, simplemente, estrechar las manos. En un periodo donde las restricciones no paran de aumentar, un punto a favor es garantizar a la gente que cuando se encuentren será con la máxima seguridad.

Una alternativa que sugieren a los ciudadanos es que se apliquen a ellos mismos cuarentenas obligatorias antes de cada reunión y, durante la misma, evitar el contacto cercano prolongado. De momento, el aplazamiento de la Navidad cerca de ocho meses ya está sobre la mesa. Si se convierte en realidad sólo el tiempo y la pandemia lo dirán.

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